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Cáncer
Nuevas esperanzas para el cáncer “silencioso”
Es esencial prestar especial atención a los síntomas y al riesgo del cáncer ovárico
Sabilla "Cookie" Lightcap sintió unos agudos pinchazos en el bajo abdomen, pero para cuando los registró, ya habían pasado. También comenzó a subir de peso en la zona abdominal y a orinar con más frecuencia. Al cabo de tres meses de síntomas sutiles como éstos, la mujer de 64 años de Kutztown le dijo a su médico que sentía que algo que no estaba bien.
Era noviembre de 1999 y Lightcap y su familia rezaron mucho ese Día de Acción de Gracias. Hoy agradecen que haya logrado vencer las estadísticas y llevar una vida plena, en parte gracias al tratamiento que recientemente recibió el respaldo del Instituto Nacional del Cáncer (NCI). Lo que ella creía que podía ser un quiste resultó ser un cáncer ovárico de estadio III (avanzada). Desafortunadamente, ésta es una experiencia muy común, señala el doctor Martin Martino, gineco-oncólogo (especialista en cáncer del sistema reproductor femenino) de Lehigh Valley Hospital and Health Network. "Casi el 70% de las mujeres con cáncer ovárico no son diagnosticadas hasta que el cáncer se encuentra en una estadio avanzado", explica. La tasa de supervivencia a cinco años en estos casos es del 20 al 30%, en comparación con casi el 90% de los cánceres en estadio I.
"El cáncer ovárico es una enfermedad “silenciosa” porque los primeros síntomas son sutiles o inexistentes. En la actualidad, no se disponen de exámenes de detección confiables", dice Martino. "Si siente síntomas constantes o que empeoran progresivamente de cuatro a seis semanas, vea a su médico y consúltelo sobre sus factores de riesgo de contraer cáncer ovárico". Hasta cierto punto, todas las mujeres están en riesgo de contraer cáncer ovárico, en especial a medida que envejecen, señala el colega de Martino, el doctor Waleed Shalaby. Es posible que su riesgo sea mayor si usted nunca ha estado embarazada o nunca ha tomado pastillas anticonceptivas o ha tomado estrógeno. Pero el mayor riesgo proviene de los genes.
"El riesgo aumenta si existen antecedentes familiares de cáncer de mama, ovárico, endometrial, de próstata o de colon, o si se es portadora de una mutación genética denominada BRCA1 o BRCA2", explica Shalaby. "Si se es portadora de dicho gen, no sólo se multiplica su riesgo de padecer cáncer de mama entre tres y siete veces, sino que también existe un 40% de probabilidades de contraer cáncer ovárico”. Como es muy difícil detectar este cáncer en forma precoz, considere realizarse un examen genético si algún familiar sufrió de cáncer ovárico. "Si se tiene este gen, se aconseja estar atenta a los síntomas, realizarse exámenes ginecológicos anuales y controlar de cerca la salud de sus pechos", dice Shalaby. "Las mujeres que son portadoras del gen BRCA1 ó 2 también pueden contemplar la posibilidad de extirparse los ovarios o las trompas como medida preventiva. Se ha comprobado que esta medida reduce el riesgo en un 96% si la enfermedad aún no se ha manifestado".
El cáncer ovárico en las primeras etapas se trata con quimioterapia. En casos avanzados, se efectúa una cirugía previa para extirpar la todo el tumor que sea posible. El NCI recomienda que, siempre que sea posible, las pacientes se sometan a quimioterapia directamente en el abdomen (intraperitoneal o IP), además de la tradicional quimioterapia intravenosa (IV). Un estudio importante ha demostrado que, en promedio, las mujeres con cáncer avanzado que se someten a quimioterapia IP e IV viven aproximadamente 16 meses más que las que se someten sólo a quimioterapia IV. Lightcap fue parte del estudio.
"Sabía que existía la posibilidad de que no sobreviviera", cuenta, "pero tenía la esperanza de que se aprendiera a partir de mi experiencia y de que esto permitiera ayudar a otras mujeres. Fue difícil, pero aquí estoy, como prueba viviente de que los milagros ocurren y de que la ciencia funciona".
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